Anuncios de tarot en buscadores, redes sociales y directorios

En internet no hay franja horaria ni se paga por palabra. Lo que manda son las normas de cada plataforma y la paciencia de quien lee en el móvil.
Buscadores
Quien escribe «tarot» en un buscador ya sabe lo que quiere. Ya ha decidido. El anuncio de pago aparece arriba, con un título corto y dos líneas de texto, y compite con los resultados normales que salen debajo.
Los buscadores tienen políticas publicitarias propias sobre servicios esotéricos y de entretenimiento, y no son iguales en todos los países ni se quedan quietas. Léelas antes de montar una campaña. Las vigentes, no las que alguien resumió hace dos años en un foro, porque un anuncio rechazado se arregla en un rato, pero una cuenta suspendida por repetir el mismo error da bastante más trabajo, y no siempre vuelve.
Lo que sí está en tu mano es la página a la que lleva el anuncio. Si el anuncio dice «consulta por chat» y la página solo muestra un número de teléfono, quien llega se va. Que lo que prometen las dos líneas esté en la primera pantalla.
Sin pagar
Aparecer en los resultados normales lleva más tiempo y no se compra. Ayuda tener una web propia con información real: cómo trabajas, con qué baraja, en qué horario, cuánto cuesta. Los textos que lo explican bien suelen servir a la vez al buscador y a la persona.
Redes sociales
Aquí el anuncio no responde a una búsqueda; interrumpe. Aparece entre fotos de amigos y vídeos de cocina. Lo que funciona en ese contexto se parece poco a un clasificado. Una imagen de tu mesa de trabajo, una tirada explicada en un vídeo corto, una respuesta a una duda frecuente.
Las redes también tienen normas para la publicidad de este tipo de servicios, y pueden rechazar anuncios que prometan resultados o que apelen a problemas personales. Léelas también.
Ojo con los comentarios. En una publicación sobre tarot aparecen a menudo perfiles que ofrecen «trabajos» o piden que les escribas por privado. Si no los moderas, quien lee puede pensar que son tuyos.
Directorios
Son webs que reúnen a muchos tarotistas en un mismo sitio, con una ficha para cada uno. Para quien busca, comodidad. Para quien se anuncia, visibilidad sin tener que montar una web, mantenerla ni pelearse con los buscadores, a cambio de jugar con las reglas que pone otro.
Antes de entrar en uno, merece la pena mirar unas cuantas cosas:
- Cómo cobra el directorio: cuota fija, comisión por consulta o una mezcla.
- Si la ficha es tuya o del directorio, y qué pasa con ella si te das de baja.
- Si las opiniones que aparecen se pueden comprobar o cualquiera puede escribirlas.
- Con qué otros anuncios vas a compartir página.
Lo último no es un detalle. Si en el mismo directorio hay fichas que prometen amarres garantizados, tu ficha honesta queda en mala compañía.
Lo que vale para todos
La información básica no cambia con la pantalla: quién eres, cómo atiendes, cuánto cuesta. Y si anuncias un 806 o un 807 en internet, la web lleva lo mismo que exigiría un anuncio impreso. Para los canales de siempre, tienes prensa, radio y televisión.