Anuncios de Tarot · Canales

Anuncios de tarot en prensa, radio y televisión

Radio antigua de madera con el dial iluminado sobre una mesilla de noche, junto a una lámpara pequeña encendida en un dormitorio a oscuras

Los clasificados del periódico y la madrugada televisiva son los canales de siempre. Tienen reglas no escritas que conviene conocer y alguna escrita que hay que cumplir.

Los clasificados

La página de anuncios por palabras sigue existiendo en muchos periódicos, sobre todo en la edición de papel y en la prensa local. Quien la lee suele buscar algo concreto y lo hace con calma, a menudo con un bolígrafo en la mano.

Lo que pesa ahí es la economía. Se paga por palabra o por módulo, y la tentación es comprimirlo todo en abreviaturas: «tarot. vid. nat. 24h». Ese tipo de anuncio se confunde con el de al lado. Gastar dos palabras más en algo que te distinga, el nombre de la baraja, el barrio donde atiendes o el hecho de que contestas tú misma, suele compensar.

Una ventaja del papel: el anuncio se queda. Hay quien lo recorta y lo guarda en un cajón durante meses. Que el número y el nombre sigan siendo los mismos cuando por fin llamen importa más de lo que parece.

Revistas

Las revistas de temática esotérica o de entretenimiento permiten anuncios con más espacio, a veces con foto. Ahí el riesgo es el opuesto: llenar el hueco con adjetivos. Un recuadro con una foto, un nombre y tres datos prácticos se lee mejor que uno con diez frases de promesas.

La radio de madrugada

La Ley 13/2022, General de Comunicación Audiovisual, limita la publicidad y los programas de esoterismo en radio y televisión a la franja de la una a las cinco de la mañana.

En la radio el anuncio se oye una vez y no se puede releer. El número tiene que repetirse y decirse despacio, y el precio, si es un número de tarificación adicional, tiene que quedar claro. Quien escucha a esas horas suele estar conduciendo, trabajando o sin poder dormir. Hablarle con calma, sin urgencias, encaja mejor con ese momento que el tono de oferta de supermercado.

La televisión de madrugada

El formato clásico es el programa en directo: una tarotista en un plató, una mesa con las cartas, el número en pantalla y llamadas que entran en antena. Es un canal caro y muy visible, y lo que se dice en directo se oye a la vez en muchas casas.

Lo que más se cuida en ese formato es lo que se dice al aire. Una lectura en directo puede ser entretenida. Una afirmación tajante sobre la salud o el futuro de alguien que llama desesperado no lo es, y la oyen también otros espectadores en la misma situación.

El rótulo con el número tiene que llevar la información que exige el código de conducta de los 806 y 807, cuando se usan: titular y domicilio, precio máximo por minuto desde fijo y desde móvil con impuestos, y la mención de mayores de 18 años. Un rótulo diminuto que pasa en dos segundos no ayuda a nadie.

Qué tienen en común

Los tres son canales donde el anuncio llega a la persona sin que lo haya buscado del todo. Ha abierto el periódico, ha encendido la radio. Eso pide más cuidado con las promesas que en un buscador, donde al menos alguien ha escrito «tarot» por su cuenta. Para esos canales, sigue en buscadores, redes y directorios.

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